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Si no fuere de mí no renunciaría nadie a la iniquidad, a la perversidad y a todo deleite de la carne. Es por mi Espíritu que he puesto la semilla de redención en cada uno de los que me dio mi Padre.
Cada uno de ustedes es tierra. La semilla es excelentemente perfecta, el gradiente de la tierra es diferente, la potencia generadora es única y su genética poderosa no tiene parangón en todos los universos creados. Las tierras YO las formo y han venido a ser una diversidad. En ellas la germinación y el desarrollo son diferentes, según su fertilidad y profundidad.
Ustedes vendrán a ser árboles frondosos y fructíferos, plantados junto a las fuentes de agua de vida. Su fruto será fruto del Espíritu y su cosecha perenne. La hora viene en que serán los Hijos de Dios una unidad en mí El Primogénito y con el Padre porque el Espíritu Santo, El Consoloador que YO envío los hará uno conmigo. Así como YO soy Uno con El Padre Los Hijos del Altísimo serán unidades integrales, cuerpos glorificados, Seres de Luz.
Renúncien a todo poder e influencía del enemigo. Renúncien a todo dominio de las tinieblas, cuyo fruto es la envidia, el odio, la murmuración, la egolatría que los impulsa a presentarse como mejores que otros. Desechen la ambición por las cosas vanas, porque éstas serán destruidas junto con el ínicuo.
No haya más temor en ustedes que el temor de desagradar al Padre. Yo vine a servir y sirviendo redimí a toda criatura que es de mi estirpe. Con el amor que viene del Padre yo lleno al que me recibe. No búsquen el vano beneficio, aferrándose al mundo por el apego a las cosas y a las obras del engaño, la mentira y la falsedad. No hay nada real fuera de lo que yo proveo.
YO SOY PRINCIPIO Y FIN, EL ALFA Y LA OMEGA. Todas las obras de las tinieblas serán destruidas junto con sus adoradores. No se maravillen por las cosas del mundo que todo lo que no es de mi mano, perecerá y todos los poderes, falsas maravillas de la ciencia y la técnica del mundo serán desvanecidos. Y mis Hijos no verán nunca jamás para siempre a los enemigos que los atormentaban con temor de destrucción, con enfermedad y dolor, con odio y muerte.
Desechen lo vano en ustedes y confiesen mi victoria en sus vidas. Testifíquen de mi amor y misericordia para que reciban la plenitud de la bendición de mi Padre, de quien han venido a ser hijos aquellos que creen en mi palabra.
Y esta es la bendición para ustedes: "YO RESPLANDECERÉ EN SUS VIDAS, NO HABRÁ MAS ATADURAS DEL INFIERNO EN USTEDES." Al invocar mi nombre serán oídas todas sus peticiones delante de mi Padre. Todo espíritu maligno, todo demonio será atado y echado fuera en mi nombre por ustedes.
Cada uno de ustedes cabeza de familia son constituidos sacerdotes y testigos vivientes de mi amor y misericordia, ante su familia, su pueblo y ante las naciones donde llegará mi palabra por su testimonio. Porque así serán lavadas vuestras vestiduras.
Hoy quito toda enfermedad de muerte entre ustedes. Con valor respondan al ataque artero de los espíritus de enfermedad en sus mentes, en sus cuerpos y en aquellos que acudan a ustedes en busca de mí, su Redentor y Salvador.
Ningun daño recibirán del enemigo, porque YO el Hijo del Hombre, El Hijo de Dios Altisimo he sido engendrado en ustedes. El Santo Espíritu de Dios está sobre ustedes y les estoy dando poder sobre toda obra de las tinieblas para que con mi palabra ministren, liberen, ordenen restauración y bendigan en mi nombre.
Con valor avancen contra todo enemigo territorial, contra toda fortaleza y principado, contra toda hueste y legión de las tinieblas y de los aires. Arcángeles y ángeles lucharán en la dimensión que hoy ustedes no miran. Por cada uno de ustedes hay miríadas de ángeles que actuarán en el sentido de vuestra voz de mando en mi palabra.
Cuando proclamen en mi nombre limpio y libre cada sitio, lugar, casa, habitación, ciudad, territorio, monte, río, fuente, manantial, puente, nave, vehículo, país, isla y continente, ángeles lo limpiarán, se posesionarán de él y lo guardarán libre para mi reino, el Reino de los Cielos.
Todo sitio donde lleguen y declaren mi palabra dando testimonio, será territorio liberado para mi reino. En mi nombre nada les hará falta. No reposen sin antes dar gracias en oración al Padre. Cada día entréguenme su voluntad y Yo los conduciré a la fuente de bendición inagotable.
Proclamen mi bendición y mi amor incansablemente, y con humildad reciban de mi mano sabiduría, ciencia y gozo. Verán como ninguna necesidad en vuestras vidas queda insatisfecha.