PEDÍ A DIOS QUE HICIERA "ALGO ESPECIAL": UN FUEGO CORTÓ LA ENERGÍA ELÉCTRICA A LOS SERVIDORES DE BASE DE DATOS DE MI EMPLEADOR Y EN EL CAOS QUE SIGUIÓ ENTREGUÉ COPIAS IMPRESAS DE MI TESTIMONIO A MIS COMPAÑEROS DE TRABAJO
Por algun tiempo estaba queriendo compartir mi testimonio con mis compañeros de trabajo. El jueves 28 de junio de 2001 saqué 80 copias de una versión impresa de mi testimonio. Pero ¿como entregaría estas copias durante las horas de trabajo? Así que en la noche oré para esto. Me arrodillé, puse el paquete de testimonios en el suelo, puse mis manos en él, luego puse la frente en el suelo. Postrado así pedí a Dios que me diera el valor de entregar los testimonios, que su palabra no regresara vacía, y en toda mi palabrería de repente dije: que el hiciera "algo especial" para que pudiese repartir las copias el día siguiente durante las horas de trabajo . Viernes 29 de junio de 2001 toda la mañana estaba tratando de agarrar valor para repartir los testimonios. Dije a Dios: "¿no vas a hacer nada especial?" Ya en la tarde decidí limitarme a solo los compañeros de mi propio departamento, informática. Por fin me levanté y repartí unos cinco testimonios. Regresé a mi escritorio. Unos momentos más tarde algunas personas estaban corriendo en los pasillos, buscando extinctores de fuego. Había un fuego en la acometida de energía eléctrica en el edificio dónde estaban los servidores de los sistemas de información. El fuego fue extinguido pronto, pero la energía eléctrica hacía el edificio había sido cortada. Las baterías de emergencia solo alcanzaban para una media hora. Todos los servidores de los sistemas de información tenían que ser apagados. Mis compañeros ya no podían trabajar. Se levantaron y empezaron a caminar y hablar. En medio de este caos yo también me levanté y repartí los demás testimonios. Sí, ciertamente Dios hizo "algo especial".
Esto me recordaba inmediatamente de la historia de Elías y los profetas de Baal:
36 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas .
37 Respóndeme, Jehóva, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.
38 Entonces cayó fuego de Jehová , y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.
39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!
(1 Reyes 18:36-39)
Esto era un fuego de DIOS bien controlado, quemando solamente el sacrificio, la leña, las piedras y el polvo, y el agua en la zanja, y nada más. También este fuego en las instalaciones de mi empleador era muy limitado, quemando solo la acometida de energía eléctrica.
Ciertamente ¡todo esto muestra que el Señor es Dios en El Salvador también y que yo soy su siervo!
Para concluir los titulares de mi testimonio viene aquí otra coincidencia:
COINCIDENCIA #3: 2-EN-1: MI PRIMER VARÓN (MI TERCER HIJO) NACIÓ EL DÍA QUE LAS TORRES GEMELAS DEL WTC VINIERON ABAJO. Y PENNSYLVANIA DÓNDE CAYÓ UN AVIÓN ES LA CUNA DE LA EMPRESA ESTADOUNIDENSE QUE ES PROPIETARIO DE MI EMPLEADOR SALVADOREÑO.
Martes 11 de septiembre de 2001. En la mañana en los Estados Unidos las torres gemelas del World Trade Center se vinieron abajo, el Pentágono fue atacado y un avión cayó en Pennsylvania. En la tarde de este mismo día nació mi tercer hijo que es mi primer varón. Y ¡que coincidencia que Pennsylvania es la cuna de la empresa Estadounidense que es dueño de mi empleador Salvadoreño!
Sin comentario, solo observe la doble coincidencia.
ARREPENTÍOS, PORQUE EL REINO DE LOS CIELOS SE HA ACERCADO
Cuando Jesús comenzó a predicar, dijo:
Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. (S. Mateo 4:17)
No he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. (S. Mateo 9:13)
Al que a mi viene, no le echo fuera.(S. Juan 6:37)
Después de muerto y resucitado Jesús, los apóstoles hablaron así:
Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados;
y recibiréis el don del Espíritu Santo... (Hechos 2:38)
Sed salvos de esta perversa generación. (Hechos 2:40)
Somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros;
os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. (2 Corintios 5:20)
Asi que le ruego:
RECONCÍLIESE CON DIOS AHORA
EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESÚS
Bart De Wolf